Cuba es la Luna

Lo primero que hago siempre al llegar a un lugar, es buscar la luna, allí se veían todas las estrellas y todas ordenadas en sus constelaciones, que identificábamos con emoción, podías perderte contando solo al empezar, pero la luna, la luna, no estaba…

Ninguna de las noches que miré había luna, así que decidí preguntar a los cubanos, el primero de ellos, era un niño que andaba mientras golpeaba una pelotea contra los muros que estaban en su dirección, con mirada distraída y cara sorprendida, atendió a mi pregunta sin perder de vista la pelota, se tomó su tiempo para pensar y con la mano en la barbilla, subió las cejas, como quien encuentra la respuesta ideal “la señorita dice que la luna se mezcla con el mar, y tienes que acercarte mucho mucho al final de la tierra para verla”, así que , me acerqué al punto más próximo que pude alcanzar, donde el mar y la tierra se marean, pero no, la Luna no apareció.

Seguí preguntando, por que si preguntando se llega a Roma, donde ya he visto la Luna,  sin duda era la forma de encontratala, entonces me crucé con una señora de caderas anchas y ropas coloridas que a su paso dejaba un rastro de autoridad, después de mirarme de arriba a bajo con desconfianza, me respondió en voz muy baja y cómplice, como el que dice algo prohibido, “que la Luna había desertado, y que tras las montañas se escondía”, así que, escale la montaña más alta y en su pico me tumbe a esperar, pero no, tampoco estaba allí.

El último día, en el malecón de la Habana, al final  en el faro, se hallaba un anciano, con ropa desgastada y aspecto de marinero, el cual parecía mirar algo en el cielo, así que me acerqué y le pregunte si estaba buscando la Luna, entonces comenzó a reírse a carcajadas extridentes, como se ríen allí -muy exagerados y contagiosos :)-, y su sonrisa se encendía y se apagaba con la luz intermitente del Faro, cuando acabó, mi hombro tocó y tras respirar hondo, recuperándose de sus risas (a mi costa y en la costa), dijo “Hermano, ¿Como buscas la Luna en el cielo?, mira de frente o al suelo, Cuba es la Luna, bienvenido“.

El sueño de los funambulistas

En sentido contrario al que rota la tierra, giraba un circo conocido como: “El Circo de los Funambulistas” pero no siempre fue así, dicho circo ofrecía todo tipo de espectáculos, desde el León asusta domadores, las trapecistas de la pista, el malabarista semi-artista que quería hacer arquitectura en movimiento, lengua de fuego corazón de hielo que escupía fuego con cara seria, el hipnotizado por serpientes, el mago transparente, una funambulistas conocida como “cuerda floja” y un payaso en ciclo sin equilibrio que amenizaba con bromas los espacios vacíos y era conocido como “Errante caminante”.

Todos ellos estaban dirigidos por el gran maestre “Ojo de Cristal”, que presentaba cada número,desafiando voluntarios entre el publico, el maestre comenzaba con un:

 
“Bienvenidos en esta noche ¿quien se atreve a abrir la caja de los misterios?, ¿Creen que lo has visto todo?…dicen que no “hay más ciego que el que no quiere ver, pues abran bien los ojos¡”…,  quizás hoy ustedes queden ciegos deslumbrados por nuestros increíbles artistas que proceden de todos los lugares del mundo…y alguno incluso de más allá -decía con voz profunda, mientras los más jóvenes le coreaban un ohhh…- ¡no se sorprendan todavía¡…” y en ese momento el circo quedaba oscuro y empezaban las funciones,una tras otra, nadie de los presentes era capaz de parpadear, la emoción, el humor, el miedo…no volverían a ver algo igual, y por eso ese día sería una noche sin final.
El circo cerraba con el “show de los funambulistas” que era el más peligroso, emocionante y distinto, “Cuerda Floja” era de la escuela clásica, caminaba elegante, sin prisa pero sin pausa, guiada por su lanza, era el equilibrio, por el otro lado “Errante Caminante” él autodidacta, avanzaba encima de un ciclo a duras penas, hundiendo la cuerda, encomendándose a la suerte de pisar bien por casualidad, era la torpeza; Noche tras noche desafiaban a la gravedad, su fama crecía proporcionalmente a su atrevimiento, acaparaban titulares de admiración  “los funambulistas lo vuelven a hacer…¿Podrán caminar por el universo?”, “funambulistas descubren nueva especie de pájaros”, “los funambulistas decoran el cielo”... incluso el circo empezó a ser conocido como el sueño de los funambulistas.

 Al terminar, cuando se encontraban en el medio, entonces se encendía la luz, y “Ojo de Cristal” despedía al Circo con un “Muchas gracias damas y caballeros y recuerden en el circo de la incertidumbre el tuerto es el Rey”, y  hacia una reverencia quitándose el sombrero de copa y aplaudiendo en dirección a los artistas que se exponían detrás de él.Al igual que crecía su fama, sus retos aumentaban, y por tanto su ambición…se anunció por fin “el show total de los funambulistas”;  Iban a poner la cuerda en el punto más alto de la tierra  “el Kilimanjaro” montaña que escalaba el cielo tan alto que hasta las nubes tenían vértigo de subir., como siempre cada uno de los funambulistas se colocaba a un lado, para encontrarse en el centro…y allí se vieron…y se miraron como quien se mira en una despedida, ahora habían llegado a lo más alto.

Entonces los funambulistas se despidieron del público y del Circo, bajaron a la tierra, normalizaron su vida, tuvieron hijos, se hicieron viejos, y cuando la soledad les aburrió ella sin decir nada se dirigió de forma suave y elegante hacia aquel desván donde dejaron sus trapos, él al verla la siguió con su torpeza dando cada paso como un golpe de suerte, rieron, y al abrir aquella puerta vieron aquellos objetos de nuevo, sintieron todo lo que les había faltado, lo que añoraron durante esos años, llamaron inmediatamente a “Ojo de Cristal” y le anunciaron que volverían a hacer un nuevo show...”en el Kilimanjaro” como la última vez.
Ojo de Cristal emocionado por la noticia lo anunció a los “Cuatro Vientos” -un periódico mundial-, nadie se lo iba a perder…habían vuelto “Cuerda Floja&Errante Caminante”.
Todo estaba preparado, incluso el discurso de “Ojo de Cristal” (bueno esto quizás era lo que estaba más preparado), y allí estaban cada uno de nuestros funambulistas a un lado, listos para volver a caminar donde las nubes tenían vértigo, y ante millones de ojos y uno de cristal se vieron reflejados de nuevo en el centro de aquel punto donde la tierra se termina de marear, volvieron a mirarse fijamente como quien se mira en una despedida, ambos abriendo los brazos y fundiéndose en un abrazo, se mezclaron con el aire, la gravedad ya no era un desafío era parte de su ser y por eso esa noche sería una noche sin final.